Los añosos arces,agachados contra el pavimento
juegan a las cartas
Sus cavernosas, y reververantes voces, dejan entender viejos y eternos pleitos,
De humanas figuras, son sus cartas, los números
son su momento
_"Empiezo" dijo el mas viejo
Mujer en el 38,. Esta, mató a su marido, luego
todos escucharon el relato. Otro salta y grita,
_en el treinta y ocho empardo, yo sé quién fue,
yo, a el lo vi desangrándose, junto a la pensión 64,
ahí donde está mi raíz cortada, frente a la misma pieza donde había nacido,en año 8,
_Che ,vo, desde la otra punta, yo tengo el 19, al negro Amaranto, que murió sentado bajo mis ramas, quietito, solo,a pesar de lo inquieto que era, -Amaranto? dijo otro, vale cuatro, mato con el catorce, enamoró a la muchacha Elvira, apretados contra mi tronco, intercambiando pulgas,
_Empardo,dijo un arce joven, con voz chillona
mujer joven , con el cero dos, la nieta de Elvira.
Alto¡¡ dijo un viejo arce
_De que siglo juegas, so tarado¡¡
Todo rieron y sus ramas carcajearon, y el barrio tembló de estruendo
Así siguieron hasta que se cerró la tarde
cuando oyeron que se levantó la ruidosa cortina
del viejo almacén "la Sureña"
don León con gesto adusto miro a ambos lados
y entre pocos dientes murmuró
_Entre el calor y el ruido, la siesta es imposible
ya me tienen podrido,
juegan a las cartas
Sus cavernosas, y reververantes voces, dejan entender viejos y eternos pleitos,
De humanas figuras, son sus cartas, los números
son su momento
_"Empiezo" dijo el mas viejo
Mujer en el 38,. Esta, mató a su marido, luego
todos escucharon el relato. Otro salta y grita,
_en el treinta y ocho empardo, yo sé quién fue,
yo, a el lo vi desangrándose, junto a la pensión 64,
ahí donde está mi raíz cortada, frente a la misma pieza donde había nacido,en año 8,
_Che ,vo, desde la otra punta, yo tengo el 19, al negro Amaranto, que murió sentado bajo mis ramas, quietito, solo,a pesar de lo inquieto que era, -Amaranto? dijo otro, vale cuatro, mato con el catorce, enamoró a la muchacha Elvira, apretados contra mi tronco, intercambiando pulgas,
_Empardo,dijo un arce joven, con voz chillona
mujer joven , con el cero dos, la nieta de Elvira.
Alto¡¡ dijo un viejo arce
_De que siglo juegas, so tarado¡¡
Todo rieron y sus ramas carcajearon, y el barrio tembló de estruendo
Así siguieron hasta que se cerró la tarde
cuando oyeron que se levantó la ruidosa cortina
del viejo almacén "la Sureña"
don León con gesto adusto miro a ambos lados
y entre pocos dientes murmuró
_Entre el calor y el ruido, la siesta es imposible
ya me tienen podrido,

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